
Ciclo VI
- Freaks: la parada de los monstruos
- El hombre elefante
- Terciopelo azul
- El retrato de la obsesión

La inusual atracción y el interés por lo distinto, es para Francia una aberración, aquella desgracia protagonizada por sujetos aparentemente monstruosos que tienen relaciones sentimentales con personas comúnmente “perfectas”.
Es una cinta polémica que hace tributo al cine clásico de los Estados Unidos, producción retirada de las pantallas asiáticas y europeas, por mostrar cuerpos reales, que viven algunas alteraciones corporales en su nacimiento, aquel significado universal de anormal.
Es casual llamar a un cuerpo deforme y considerarlo error natural, pero también es frustrante la ignorancia del fanatismo corporal ante lo bello (común), que se aprovecha de otro no tan bello (No común) para obtener el poder económico. Los cuerpos deformes, así catalogados genética y estadísticamente, son utilizados como exhibición y burla en escenarios del circo. La monstruosidad de Cleopatra, al aprovechar la ingenuidad y fortuna del pequeño Hans, convierten al circo en discordia; por el desacuerdo matrimonial entre seres físicamente raros. La astucia e inteligencia del cuerpo discapacitado es mayor ante la malvada Cleopatra.
La contrariedad subjetiva al decir que somos “un Estado democrático y desarrollado”, es consecuencia de la permanencia de discriminaciones corporales que se viven diariamente con el racismo y el machismo.

La vida de John Merrick se convierte en terrorífico mundo de sufrimiento, tras el paso de los años descubre en su cara grandes deformidades que lo llevan hacer escenario famoso del circo Freaks, es allí donde se bautiza como el hombre elefante, visto como animal asombroso, maltratado sanguinariamente por los grandes dueños de Freaks. Este Indefenso e incapaz hombre no logra responder a las humillaciones; su cuerpo desaparece, su derecho de ser aceptado, se elimina, solo es para los espectadores del circo el “monstruo”.
El padecimiento terminal de su enfermedad se dirige directamente al desecho corpóreo. Merrick recibe la ayuda de médico que mejora las condiciones de vida, pero esto no es suficiente; sigue siendo el consumido y atormentado cruelmente por los otros cuerpos.
Los defectos físicos Transforman sensaciones, el cuerpo se vuelve invisible, transmite miedo, inseguridad y dolor; es una muerte corporal que borra las posibilidades emocionales que cada cuerpo. La frialdad asecha, el silencio se pronuncia ante el entorno, el monstruo del sujeto aparentemente sano, aprovecha la desgracia de otros cuerpos. El hombre no puede denominarse animal por su apariencia física, de este modo es Merrick un gran artista poético que logra acostumbrarse a rechazos contantes de otros sujetos y logra aceptarse de alguna manera que vive y morirá con la enfermedad.

El encanto de un pueblo tranquilo y familiar estadounidense, atrás de la tranquilidad, se oculta varios misterios que desproporcionan al cuerpo, llevando a Jeffrey a investigar sobre el sentimiento sadomasoquismo entre Dorothy y Frank, reemplazando el acto sexual propiamente dicho por el dolor físico y malos tratos. Es allí donde descubre el origen de una oreja cortada. El asombro del comportamiento agresivo de otros cuerpos, son causa de Jeffrey para involucrarse y experimentar naturalmente la fantasía del sometimiento, a la búsqueda incesante del malvado Frank para ser asesinado. La excitación anormal generada en el maltrato físico, desarrolla la monstruosidad del ser aparentemente perfecto, el animal que agrede forzadamente psicológica y sanguinariamente a otros cuerpos. La discriminación y el poder inaceptable de la sociedad inmovilizada, son verdaderamente un monstruo real que contantemente genera injusticas subjetivas que sufre cada cuerpo, ya sea enfermedad, cambio de género, raza, estrato y por supuesto el poder de control violento ante el cuerpo del otro.
Esta historia hace alusión al cine clásico de Estados Unidos, y a la continuación del hombre elefante, mostrando las perspectivas monstruosas del cuerpo, no necesariamente de los defectos físicos del sujeto, sino también el misterio de lo aparentemente sano y bello.

El cuerpo es cultura de la belleza, el encanto que hay detrás de una máscara, el miedo a la discriminación y reputación del arte. Diane Arbus, amante del arte underground, trata de acercase al erótico arte, anormal en la tradición contemporánea. Esta gran fotógrafa y amante del cuerpo pasional más allá de lo bello, ignora el acostumbrado arte de cuerpos sagrados que se miran pero no se tocan. Retrato de una obsesión hace un reconocimiento al arte poco convencional, aludido a la subjetividad del cuerpo, al más allá de ser “feo”. Arbus transformo la fotografía en una técnica de expresiones, aquel cuerpo que comunica y atrae originalmente. "Simplista pero extrañamente poética. Tanto juntos como separados”.
Nos hacen creer en lo increíble. Sus retratos son percibidos por sus espectadores como raramente bellos; abiertos a todas las formas y tamaños, y por supuesto sensible, en su intento de hacer un retrato de una mujer de los años 50 atormentada constantemente física y sicológicamente en su matrimonio. Arbus descubre que más allá de un rostro bello, hay una serie de manifestaciones sensitivas que el cuerpo se niega a sentir, es allí donde esta gran artista se enamora de un rostro oculto, aquel hombre que transmite amor, simpleza , sencillez, pero físicamente tiene gran defecto.